Andando, bajo un sol que la mirada me ciega, caer veo mi sangre con los sudores mezclada, propios, sin saber pienso, de un día como este. De entre un nudo de dedos mana, esta plaga roja de hormigas, no tan locas, dejando sin sentido al hormiguero, quitándole la vida, sentenciándolo a ser sólo agujero.
Son las hojas de mi otoño de las cosas que más quiero; palpita mi corazón deprisa, salta contento al descubrir, a mi paso, un rincón con manto nuevo, de bellas hojas caídas que me dejan ver el cielo. Y sigo andando, pues siento ahora más firme el sendero. Algo mágico sucede cada día que las veo, ¿cómo pueden darme abrigo desde la altura del suelo? Me alegran, me traen dulzura, también bonitos recuerdos de otras tardes ya lejanas de inolvidables paseos. Qué nostalgia al recordar aquellos tiernos momentos. Mas camino bien tranquilo, sabiendo que aquellos tiempos quedan para mi grabados y los buenos serán estos.
Nada bueno ha tenido que pasar, en tu paso por la vida de otros. Si mides la distancia con el tiempo, y preguntas, ¿qué será de nosotros? Nada bueno, eso seguro, ha ocurrido.
Del amor y otras mentiras prometo, mi niña, hablarte otro día más oscuro para ti, más adelante. Hoy te ofrezco miel a cambio de besos y acariciarte. Y, si quieres, despertar junto a mi y despertarme con nuevos besos y frases en mi oído susurrantes. Dulce lengua sin censura que hace que hierva mi sangre, me regresa de mis sueños para ser de nuevo amantes. Después, ya sola en tu alcoba, te quedarán los detalles, muchos besos en el aire, la promesa de llamarte. Y, sola, tú entenderás la verdad, en un instante, del amor y otras mentiras al leer este romance.